Él hizo la historia y por un tiempo fue la propia historia. Y se cayó, como se
cayeron casi todos los grandes.
Él que es la síntesis del sueño americano, de balconista y lavador de vasos a
una de las mayores estrellas que el mundo de las luchas ya produjo.
Él estuvo en el top, soberano. Fue el propio apogeo.
Son incontestables su altivez, carisma y pasión. Guerrero de la luz.
Desde cuando comenzó, aún cuando se luchaba con los puños desnudos, muchos
estuvieron a su sombra y persiguieron su rastro y él los dejó allá, por el
camino. En el futuro estos serán la cita en el pie de la página: los enemigos de
Silva! Mientras él será la entrada de una página entera.
No fueron pocos los que lo cazaron, sin embargo, el brillo en los ojos y la
majestad de campeón le son inherentes al espíritu como un manto sagrado, una
segunda piel que lo reviste.Se hizo así eterno.
Amoldado a la sangre y al sudor.
Sus puños y su raza le dieron todo como la arma dio aquel que estuvo en el campo
de batalla y venció al enemigo.
Conoció en su camino, derrotas que le mostraron el por que estaba errado, sin
embargo, como guerrero no había como salir ileso de algunas de sus batallas. De
ahí su mayor trunfo, la superación.
Por lo tanto hago creer que el Fênix renacerá.
Su ejército de admiradores lo empuja y lo acoge. Hecho una familia, una legión.
Él, el mito, sin embargo también el hombre, el padre y el luchador. El campeón
que reza y llora en el vestuario frente a su maestro.
El pasajero de la gloria. Primera clase está escritura en su digital.
Este que es la personificacion de la glorificación del hombre nacional, el
propósito de miles de fans japoneses y americanos y hombres de otras
nacionalidades a los bramidos ovacionando el apellido más popular entre nuestra
gente: Silva!
Él se cayó, como se cayeron casi todos los grandes. Pero la fuerza del guerrero
está en su vuelta, en la reconquista de su gloria.
Vuelve Wanderlei Silva campeón, este es su papel.
Su manto y su insignia.
VIDEO 1
VIDEO 2
POEMA DEL VIDEO:
Poema de Rudyard Kipling.
Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros
cuando otros la pierden y te cargan su culpa,
Si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,
pero aún así tomas en cuenta sus dudas;
Si puedes esperar sin que te canse la espera,
o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
o ser odiado sin dar cabida al odio,
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:
Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;
Si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;
Si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino
y tratas de igual manera a ambos impostores,
Si puedes tolerar que los bribones,
tergiversen la verdad que has expresado
y que sea trampa de necios en boca de malvados,
o ver en ruinas la obra de tu vida,
y agacharte a forjarla con útiles mellados:
Si puedes hacer un montón con todas tus victorias
Si puedes arrojarlas al capricho del azar,
y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
sin que salga de tus labios una queja;
Si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero
y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas
con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Adelante!”
Si ante la multitud das a la virtud abrigo,
Si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,
Si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa;
Si puedes rellenar un implacable minuto
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y sus codiciados frutos,
Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!